ORIGEN DE LA POLÍTICA DE CONVIVENCIA ESCOLAR
La
convivencia escolar es un elemento fundamental en un proceso escolar
satisfactorio y productivo. Esta premisa constituye el fundamento de un
conjunto de iniciativas políticas, legislativas y programáticas desplegadas en Chile por diferentes gobiernos desde los años 90 del siglo pasado, reconociendo
implícitamente el rol que esta juega en la gestión del conocimiento de los/las
estudiantes (scielo, 2014).
El origen de la
Política de Convivencia Escolar se remonta el año 2001 donde el Ministerio de
Educación comienza la elaboración de la primera versión de esta política, como
una manera de fortalecer la convivencia escolar y al mismo tiempo dar respuesta
a esta demanda. Forma en la que se buscaba generar condiciones para que los y
las estudiantes se desarrollaran en un contexto armónico, pacífico y
democrático.
Surge como un
marco orientador para las acciones que se implementen en el sistema escolar y
que estén en pro de formar estudiantes con valores y principios que implican la
convivencia con otras personas (Ministerio de Educación, 2017).
La Ley N° 20.536 sobre
violencia escolar, publicada el 17 de septiembre de 2011, define la convivencia
escolar como la coexistencia armónica de los miembros de la comunidad
educativa, la cual permite el adecuado cumplimiento de los objetivos educativos
en un clima que propicia el desarrollo integral de todos los estudiantes (scielo, 2014).
La convivencia escolar cada vez se ha ido
centrando más en el valor de la formación para la vida social y personal de los
estudiantes es decir se ve desde una mirada instrumental, donde las personas
son sujetos de derechos y tiene valor de sí mismos. Por ende la convivencia
pasó de ser como un conjunto de medidas reactivas para “normalizar” al
estudiante y su entorno a algo muy diferente, se ve como una condición para
lograr buenos aprendizajes (Scielo, 2014).
La convivencia escolar
se concibe hoy como “un fenómeno social cotidiano, dinámico y complejo”, que se
expresa y construye en y desde la interacción que surge entre los distintos
actores (Revista de educación, 2015).
El comportamiento social,
las formas de organización social y el surgimiento de otros actores sociales en
el ámbito educacional han hecho presión demandando la implementación de una
Política de Convivencia Escolar, como una forma de estar a la par de los nuevos
requerimientos y demandas sociales (Ministerio de Educación, 2017).
La
convivencia escolar tiene un enfoque formativo, en donde los docentes deben
enseñar y los/las estudiantes aprender una suma de conocimientos, habilidades,
valores y principios que les permitan poner en práctica el vivir en paz y
armonía con los demás, es por eso que la gestión formativa de la convivencia
escolar constituye la forma más efectiva de prevención de la violencia escolar.
Una convivencia escolar sana, armónica, sin violencia, incide directamente en
la calidad de vida de todos los miembros de la comunidad educativa, en los
resultados de los aprendizajes, en la gestión del conocimiento y en el
mejoramiento de la calidad de la educación (Scielo,
2014).
Para
lograr esta convivencia social pacífica y democrática, es necesario el
aprendizaje y la práctica de valores como el respeto, la solidaridad, la ayuda
y el desarrollo de la capacidad de las personas para convivir en armonía. En
ese sentido, la tarea de educar en valores no está circunscrita solo al ámbito
escolar si no también se considera a la familia y la sociedad como espacios
sociales fuertemente comprometidos en esta responsabilidad (Scielo, 2014).
Con el transcurso
del tiempo ésta política ha experimentado actualizaciones, debido a los cambios
sociales y culturales, sumando las interrelaciones que se generan en los
establecimientos educacionales. Una de las primeras actualizaciones que realizó
el Ministerio de Educación fue en el año 2008 con el objetivo de ofrecer un
instrumento que orientará a la enseñanza y el aprendizaje
escolar. Actualmente la Política de Convivencia Escolar está vigente desde
el año 2015 al año 2018 (Ministerio de Educación, 2017).
La nueva Política de Convivencia Escolar, tiene como finalidad orientar la definición e implementación de acciones, iniciativas, programas y proyectos que promuevan y fomenten la comprensión y desarrollo de una convivencia escolar participativa, inclusiva y democrática, con enfoque formativo. La política considera un nuevo enfoque acorde con la Reforma Educacional, que pone a la convivencia como un factor clave de la calidad integral, sin dejar de lado lo normativo, formativos y pedagógicos.
Este nuevo documento va acompañado de otras acciones que el MINEDUC está desarrollando en esta área. “Entre las condiciones de calidad para la educación pública, por ejemplo, se está trabajando para que todos los establecimientos municipales tengan duplas psicosociales y que el encargado de convivencia escolar, que por ley deben tener todos los colegios, tenga jornada completa en el establecimiento. Adicionalmente, en los próximos días se presentará una plataforma web de formación para encargados de convivencia escolar”.
Fuente: MINEDUC, 2015.



Hoy en día en que los niños y adolescentes están expuestos a diversos problemas de convivencia y integración, vemos que esta política abarca a los colegios municipales en donde quizás la vulnerabilidad este presente mas de lo que uno piense. Es importante mencionar que como los niños pasan mañanas completas o todo el día tal vez en el colegio, haya ciertos parámetros que afecte en la interrelación con los demás. Me parece interesante que pueden abarcar esta política debido a que apunta a una mejora educativa para un clima saludable, que incluya un desarrollo adecuado para la integración de todos los niños, para que así puedan relacionarse de manera optima y participativa.
ResponderBorrarMe parece importante la política de convivencia escolar pues como bien lo expresan en el blog permite la existencia de una relación más afable entre los estudiantes. Felicidades el blog presenta mucha información que ayuda a comprender cómo funciona la política expuesta.
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